N.º 55Autor-Director hoy

 

De Madrid al recuerdo:
una experiencia y una investigación

 

Eva Redondo

 

Con la escritura de este artículo pretendo reflexionar sobre una experiencia escénica acontecida el pasado 13 de abril en la Sala Cuarta Pared. Comienzo con la contextualización del proyecto. En el año 2019, pusimos en marcha desde Nuevenovenos[1] una iniciativa subvencionada por el Ayuntamiento de Madrid titulada De Madrid al recuerdo. El proyecto incluye, fundamentalmente, dos líneas de investigación, una dramatúrgica y otra escénica.

En la exploración dramatúrgica pretendíamos indagar en el lenguaje de la memoria, convirtiendo el recuerdo individual en un texto dramático que apuntase hacia algo más colectivo. Para vertebrar esta línea, se seleccionaron varios recuerdos escritos por personas ajenas a la profesión teatral, que fueron entregados a diferentes dramaturgos y dramaturgas para que transformaran la experiencia real del pasado en un material teatral.

De Madrid al recuerdo.

De Madrid al recuerdo 1

 

Por su parte, en la investigación escénica, nos preguntábamos acerca de la estética del recuerdo y de la memoria. Para explorarla, contamos con un elenco conformado por cinco intérpretes[2], un coordinador dramatúrgico[3] y cuatro directores de escena[4]. El proceso de trabajo se ordenó de la siguiente manera: la primera semana estaría dedicada a la elaboración de materiales textuales que surgirían de las experiencias propias (autoficción) del elenco. A partir de esos materiales, el grupo de dirección seleccionaría aquellos fragmentos o escenas que les resultaran más atractivas para iniciar un proceso de montaje. La investigación escénica se desarrolló a lo largo de cuatro semanas y media, y contó con el apoyo y la complicidad del equipo de Cuarta Pared.

Ha sido un mes y medio de intenso trabajo. Un mes y medio de convivencia e investigación, un mes y medio de exploración de lenguajes escénicos, un mes y medio de riesgo y apuesta, de incertidumbre, de intuiciones, debates, preguntas… Un mes y medio compartiendo recuerdos y experiencias acontecidos en la ciudad de Madrid. Por ello, la ciudad se erigió como la protagonista del proyecto: el Madrid que te acoge y a la vez te expulsa, el Madrid de contrastes, contradicciones, el Madrid que ya no existe, el Madrid de hoy, el que está por llegar… ¿Cómo representar todo esto? ¿A través de qué forma? ¿Bajo qué lenguaje? Veamos el punto de partida de cada director de escena:

Partir de una imagen concreta; una caja de recuerdos: Madrid. Un lienzo en blanco, donde plasmar la memoria. El relato que se mueve entre los pliegues del tiempo. Así empezó mi asociación de imágenes cuando leí el material textual impulsado por Eva Redondo y Juanma Romero Gárriz, una suerte de recuerdos que estaban entre la realidad y la ficción. Entonces le pregunté al material: ¿Cómo te quieres vestir? ¿A quién quieres recordar? El material me respondió: De los años setenta, a Pepe Espaliú. Con este panorama me atreví a empapar a los intérpretes del universo que he soñado (de manera exprés) delante del ordenador. Ahora soy un poco así. Instaurar un tema, crear un marco de reflexión, pintar un mapa, añadir una fotografía, hacer aproximaciones y mover el cuerpo. Cada día bailamos un poquito. (Darío Sigco)

La propuesta de Darío comenzaba, en efecto, con un lienzo en blanco en escena. Los intérpretes iban, poco a poco, llenándolo de imágenes, nombrando algunos de los lugares emblemáticos de Madrid: el estanque del Retiro, la Plaza de Lavapiés, la pradera de San Isidro, etc. Progresivamente, la imagen cambiaba y el elenco reproducía una fotografía de los años setenta mientras relataba anécdotas acontecidas en la noche madrileña. La foto se transformaba en una salida nocturna llena de alcohol, sexo y drogas, un Madrid eufórico, trasnochado y un tanto decadente. Un Madrid que nos recuerda a la movida y que nos trae los peores años del VIH. La propuesta terminaba con la escenificación del carrying, acción artística ideada y ejecutada por el creador Pepe Espaliú para visibilizar el SIDA y denunciar la estigmatización que sufrían las personas que lo padecían.

La investigación que realizo en el proceso de escenificación parte de la teoría de los paradigmas espectaculares, apuntes de la conferencia que impartió Cesar de Vicente en la Resad en 2014 sobre teatro documento posmoderno y de las teorías de giro afectivo. La pieza es el resultado de la búsqueda de sustituir la representación por una realización escénica (propia de la posmodernidad) que presente la corpo-política de la ciudad de Madrid, basada en el caos y el amor como dominio y sustento de los cuerpos, respectivamente. Utilizo una estructura basada en los fragmentos para la realización escénica dando como resultado una pieza asociativa; una alegoría compuesta a partir de documentos. Se entiende por documento aquel material que hace una referencia explícita a lo “real”, constituye un rastro, un testimonio de los hechos, remite directamente a una “realidad” y al mismo tiempo tiene un valor social, político o económico, que explica una realidad concreta. (Peter Weiss, César de Vicente, Juan Pedro Enrile). Así, los distintos fragmentos de la memoria de los actores y actrices, como sus propios cuerpos, se presentan como documentos de la biopolítica de la ciudad. La estructura asociativa propone una recepción sugestiva del material escénico basado en la presentación de la forma. Componemos una partitura de movimientos a partir de los conceptos que nos sugiere la ciudad de Madrid. Los conceptos que trabajo se resumen en dos: caos y amor. El caos, compuesto por la precariedad mostrada con la inestabilidad en la vivienda, el ruido presentado a través del espacio sonoro compuesto a partir de sonidos características de la ciudad, y el cansancio físico presentado en el cuerpo del elenco presenta el contexto biopolítico de Madrid. En contraste, el amor, que se presenta a través de los metadocumentos producidos en escena. Los metadocumentos de la pieza presentan el discurso feminista del giro afectivo que pone los afectos en el centro de la vida, presenta el amor como red de sustento de los cuerpos en el contexto de opresión de la ciudad de Madrid. (Ana Cavilla)

Cuidado con el perro 2019. Escrita y dirigida por Eva Redondo

Cuidado con el perro, 2019. Escrita y dirigida por Eva Redondo. 2

La búsqueda de Ana se concreta en el escenario a través de los trayectos. El elenco, cargado con maletas y mochilas, camina por el espacio dibujando en el suelo algunas de las líneas del metro de Madrid. El movimiento se intercala con fragmentos de texto donde se enumeran algunos de los pisos en los que han residido los intérpretes. Los materiales autobiográficos se refuerzan con documentos escénicos (llamadas de teléfono reales, apelaciones directas a un público cómplice, etc.). Progresivamente, los trayectos van acortándose y aumentando en velocidad. También el espacio sonoro se transforma y pasa de un chotis a una amalgama de sonidos (obras, coches, manifestaciones, ambulancias…) que bien podrían conformar la banda sonora de Madrid. El resultado final es que los actores y las actrices terminan exhaustos, sugiriendo la imagen de un Madrid precario y opresor.

Por un lado, quería afrontar el reto de montar en apenas unas horas de ensayo uno de los muchos recuerdos que los actores habían desarrollado de manera unitaria. Esto ha supuesto abordar la creación contrarreloj de una escena muy dinámica que combina narración y naturalismo, humor y drama, a través de un retrato característico de sus personajes. Por otro lado, me interesaba mucho proponer algo que escapara al carácter conmemorativo que podía acabar gobernando el proyecto, algo que pusiera en conflicto esa idea ya de por sí borrosa de la identidad madrileña y de su reivindicación a pesar de todo. Buceando en la dramaturgia, traté de extraer elementos que desde un punto de vista sensorial pudieran representar la ‘esencia’ de Madrid para los actores y a partir de ellos fue surgiendo una escena muda pero cargada de simbolismo y competición. (Julio Provencio)

Julio abordó el trabajo proponiendo dos escenas. La primera de ellas consistía en una especie de “cata de olores” típicos de Madrid. Los actores y actrices se convertían en jueces rigurosos que pretendían encontrar el olor más característico de Madrid. Para ello, eligió claveles, metales, bocadillos de calamares, caramelos de violeta y muestras (falsas) de orina. En la segunda escena, el material de partida era el funeral de la abuela de uno de los intérpretes, un recuerdo que fue reescrito por otra de las actrices y que generó un material muy rico, que combinaba varios puntos de vista sobre el mismo acontecimiento. Para la escenificación de este recuerdo, Julio recurrió a una mesa alargada que hizo las funciones de ataúd, barra de bar y portal, y convirtió a parte del elenco en un coro de plañideras.

Inicié la propuesta de dirección como el reto de poner en diálogo los materiales dramatúrgicos que nos habían llegado a los directores con una visión alegórica de lo que para mí es Madrid en esencia. Para ello, puesto que en otros directores trabajaban desde el sujeto, quise investigar junto a los actores la idea de emblema a nivel conceptual, y cómo ello trasciende al decir y hacer en escena. El Madrid polarizado a la par que bipolar en el que cada idea posee contradicciones, la celebración y lo grotesco-cómico articularon la dramaturgia que resultó de nuestro proceso. (Rakel Camacho)

No es fácil flotar, 2018. Escrita y dirigida por Eva Redondo

No es fácil flotar, 2018. Escrita y dirigida por Eva Redondo. 3

La propuesta de Rakel se iniciaba con un desfile en el que se presentaban diferentes emblemas de Madrid: el Ángel Caído, la Puerta del Sol, Cervantes, Manuela Carmena, Esperanza Aguirre… Después de presentarse al público, estos actores-emblemas se sentaban alrededor de una mesa para tomarse unas copas y charlar sobre las cosas que les gustaban, entristecían o detestaban de Madrid. Al mismo tiempo, contaban anécdotas referidas a la historia de cada emblema. El diálogo terminaba en una encarnizada pelea llena de víscera y cerrazón que daba paso al broche final: un chotis cantado a capela y cuya letra había sido “versionada” para la ocasión.

Las propuestas tuvieron resonancias y reflejos que hacen pertinentes las siguientes reflexiones sobre la dirección contemporánea:

  • El fragmento se erige como la forma más recurrente de ordenar (o desordenar) los acontecimientos escénicos. Y escribo “acontecimiento escénico” porque considero que el concepto de escena, donde existe cierta unidad dramática que se presenta, evoluciona y concluye de alguna forma, ha mutado hacia algo mucho más efímero, una especie de destello que aflora, eclosiona, señalando diferentes significados y muere antes de poder nombrarse.
  • La individualidad ha sido sustituida por la coralidad. No existían personajes en el sentido clásico del término, sino un cúmulo de singularidades que podían tender a la agrupación (adoptando comportamientos similares) o a la diseminación (encarnando actitudes dispares).
  • El tiempo de la ficción rompe cualquier atisbo de linealidad. Parece que nos encontramos frente a un tiempo suspendido en el que pasado, presente y futuro se conjugan sin que ello genere sensación alguna de “transcurso”, es decir, el tiempo pasa pero su transcurso no tiene efectos en la acción dramática.
  • El espacio no es unitario y predomina la multiplicidad de lugares. En las propuestas del proyecto De Madrid al recuerdo, los espacios se generaban mediante la palabra (los actores los nombran), acciones (actividad física que se realiza en un sitio determinado y que, por lo tanto, sirve para crear un espacio; por ejemplo, vomito abrazada a una estructura redonda y genero la idea de retrete) y objetos simbólicos (un clavel sobre una mesa la convierte en un ataúd). También abundaron los lugares abstractos donde la no especificidad del espacio hacía necesaria una lectura más alegórica.
  • La interpretación de los actores rozaba la no interpretación, optando por un código que evidenciaba la condición de persona-intérprete de cada uno de los miembros del elenco.
  • En las cuatro propuestas se puso el foco en el proceso frente a la idea de resultado, optando por presentar y no tanto por representar los acontecimientos dramáticos. Fruto de ello es el hecho de que algunos materiales terminaran de completarse en escena mediante la improvisación de los actores y actrices.
  • Las propuestas carecían de un cierre conclusivo; más bien, arrojaban a los espectadores una madeja de hilos que podrían ser semillas para nuevos caminos a investigar.
  • La mezcla de lenguajes se hizo patente en todas las piezas, y el texto, en términos generales, cede su protagonismo a otros medios expresivos como el sonido, la luz, los cuerpos e, incluso, olores, sabores y texturas.

Por último, quisiera resaltar la necesidad de que existan espacios para la investigación escénica y el diálogo entre creadores. La dramaturgia actual ha experimentado un notable crecimiento en las últimas décadas. De hecho, se habla de un nuevo siglo de oro en nuestro país. Esto ha sido posible gracias a que los escritores y escritoras de teatro han encontrado lugares en los que encontrarse e investigar, enriqueciéndose los unos a los otros y promoviendo la exploración de nuevas formas y poéticas acordes a nuestra contemporaneidad. Urge que este fenómeno también se produzca en el terreno de la dirección. Faltan, en este sentido, espacios como ETC Cuarta Pared que promuevan la investigación y el intercambio de experiencias como parte fundamental de su filosofía. Los tiempos de montaje que manejamos no hacen posible que le dediquemos un número suficiente de ensayos a la búsqueda. Los tiempos de producción actuales nos obligan a relacionarnos con nuestra creatividad a latigazos, imponiéndole unos ritmos frenéticos, que son más propios de una cadena de montaje que de un proceso de creación.

 

 

 

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Notas    (↵ Volver al texto returns to text)

  1. Colectivo creativo impulsado y gestionado por Dani Ramírez, Marcos Vilariño y Eva Redondo. Más información en www.nuevenovenos.com.↵ Volver al texto
  2. Ricardo Reguera, Marina Herranz, Alicia Lescure, Javier Pérez-Acebrón y Eva Redondo.↵ Volver al texto
  3. Juanma Romero Gárriz.↵ Volver al texto
  4. Darío Sigco, Ana Cavilla, Julio Provencio y Rakel Camacho.↵ Volver al texto
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  1. Fuente: www.nuevenovenos.com.↵ Ver foto
  2. Fuente: http://nuevenovenos.com/teatro.html↵ Ver foto
  3. Fuente: http://nuevenovenos.com/teatro.html↵ Ver foto

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