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En el principio,
fue el verbo.
Valga esta cita bíblica, pese a su
solemnidad y contundencia, como saludo a los interesados en
la dramaturgia española contemporánea y a cuantos
visiten este domicilio virtual de la Asociación de
Autores de Teatro (AAT). |
En la palabra, en la idea que entraña, está el origen,
el desencadenante de la creación (con mayúscula y
con minúscula). Podría referirse igualmente a la palabra
intensa de la poesía, o a la palabra fluida de la narrativa,
pero la cita con la que introducimos este escrito dice taxativamente
el verbo, la palabra dinámica que denota acción, la
palabra teatral.
El gran teatro del mundo se sustenta en palabras: palabras pronunciadas
(intervenciones) o palabras accionadas (acotaciones), pero siempre
activas, en proceso; palabras en pugna, como las energías
que constituyen la materia y que son el origen de la vida. Hay otras
formas afines –lo escénico, lo espectacular–
en las que puede que este principio se minimice, mas no así
en lo teatral, donde el enfrentamiento de las distintas visiones
del mundo se sirve de la palabra para expresar el complejo universo
del drama.
Jugar al teatro es alzar las palabras en el aire, materializarlas,
impregnarlas de fisicidad. Un torneo verbal en el que, por la propia
naturaleza del juego, estamos obligados a expresar y, en consecuencia,
a entender, las razones, los sentimientos y las necesidades de ambos
antagonistas. El drama es, pues, un juego de futuro, porque nos
ejercita en el diálogo, relativiza nuestras opiniones y nos
predispone a la comprensión. Que, en definitiva, jugar al
teatro es crear realidades interpuestas que nos ayuden a entender
la realidad. Y en este juego, tan inherente a la condición
humana por lo contradictorio y conflictivo, los autores damos la
palabra.
Jesús Campos García
Presidente de la Asociación de Autores de Teatro
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