Historia

La prehistoria

La creación de una asociación profesional que agrupara a los autores de teatro españoles fue una aspiración que surgió con la transición democrática (1975), aunque no todos la consideraron necesaria, por lo que fueron varios los intentos que no llegaron a buen término. Pensaban los más que la SGAE (entonces Sociedad General de Autores Españoles, hoy de Autores y Editores) cubría con sobrada eficacia la defensa de sus derechos, y que, por consiguiente, era innecesario duplicar entidades, máxime cuando, como era más que evidente, la asociación que se creara iba a contar con menos recursos humanos, económicos y de gestión.

Sin embargo, en menos de una década se producen importantes transformaciones en los sistemas de producción y distribución del teatro español. Por una parte, los recursos económicos de las compañías no provendrán de forma exclusiva de los ingresos por taquilla, tal como venía ocurriendo anteriormente, sino que se subsidiarán en gran medida con ayudas públicas; y por otra, las salas de exhibición, hasta entonces en manos privadas, pasan a estar regidas por las administraciones locales. No basta, por tanto, con una buena gestión de los derechos, sino que empieza a echarse en falta otro tipo de actuaciones que den solución a los problemas que la nueva situación plantea. Y como la SGAE, en su condición de gestora de derechos, mal podía defender los derechos de quienes no estrenaban, la idea de asociarse cobraría aquí un nuevo sentido.

Superados los traumas de la dictadura, la sociedad española comenzaba a construir una nueva realidad, en la que los autores, salvo contadas excepciones, no tenían cabida. Pasábamos así de la censura franquista al «ninguneo», término que utilizo para expresar el desinterés por la dramaturgia española de quienes estaban obligados a promoverla. Hay quien vio este «ninguneo» (Miralles, entre otros) como el resultado de un pacto entre las distintas fuerzas políticas para evitar cualquier tipo de conflicto (léase revanchismo) en aquellos años en los que se estaban sentando las bases de la convivencia. Al parecer, y como censurar los textos resultaba impresentable, se acordó que mejor que no hubiera autores; de ahí que en un país en el que era posible desempeñar cualquier profesión con brillantez, cuando alguien decidía ser autor, automáticamente se volviera tonto, siendo esta la causa de que en España no hubiera autores.

A este calvario nacional se suman otras agresiones a la dramaturgia contemporánea que nos cabe el honor de compartir con el resto de las dramaturgias europeas. Por una parte, la resurrección de los clásicos como coartada para hacer un teatro al servicio de la puesta en escena, y por otra, la caída en desgracia del teatro de texto tras la irrupción del teatro físico o de imagen; dos fórmulas muy convenientes para hacer giras internacionales, y muy del gusto de las autoridades culturales; políticos cuya gestión alcanza mayor protagonismo organizando festivales en lugar de sostener las programaciones para que los ciudadanos vayan al teatro como algo habitual. Todo lo contrario de un evento.

La historia

Con este panorama, en el que todo eran facilidades, los autores españoles que no existíamos decidimos asociarnos.
Hubo un primer intento en 1981 cuando, a propuesta de Lauro Olmo, un grupo de autores se inscribieron en la Asociación Colegial de Escritores (ACE), buscando amparo en las estructuras ya consolidadas de esta entidad. Y es en noviembre de ese mismo año cuando este colectivo elabora una ponencia que Carlos Muñiz leería en el Congreso que la ACE celebró en Sigüenza, sin que este primer intento tuviera continuidad.
En 1990, a iniciativa de Alberto Miralles (él fue quien nos convocó), y en el seno de la Asociación Colegial de Escritores antes aludida, a la que muchos ya pertenecían, se reúne la gestora que posteriormente sería elegida por los setenta fundadores de la ACE como la primera junta directiva de la entidad. La Asamblea se celebró el día 23 de abril (Día del Libro), y la Junta quedó constituida así:

PRESIDENTE DE HONOR

Antonio Buero Vallejo

PRESIDENTE EJECUTIVO

Lauro Olmo

SECRETARIO GENERAL

Alberto Miralles

TESORERO

Manuel Gómez

VOCALES

Fermín Cabal
Jesús Campos
Ana Diosdado
Eduardo Ladrón de Guevara
Domingo Miras

La puesta de largo de la AAT se produce en San Sebastián, en diciembre de 1991, con la celebración del Primer Congreso Nacional de la Asociación de Autores de Teatro. Allí se fijarán los objetivos y se sentarán las bases de funcionamiento de la entidad.

Por otra parte, cabe destacar que la primera ayuda que recibe la AAT la concede el Ministerio de Cultura, cuando era Director General de Teatro Adolfo Marsillach, y que también la SGAE apoyó el proyecto de inmediato, siendo ambas entidades las que, desde el primer momento y de forma continuada, han sido sus principales valedoras.

En lo que a actividades se refiere, junto con las primeras ediciones, la AAT realiza lecturas dramatizadas y organiza jornadas, mesas redondas, conferencias, etc. Si bien lo más destacado de este período es la respuesta enérgica que su secretario general, Alberto Miralles, supo dar en los medios de comunicación a todo aquel que, dejándose llevar por la inercia, tenía el atrevimiento de menospreciar a los autores de forma colectiva. Tal fue su contundencia que, en apenas unos años, cambió el panorama y, aunque nunca faltó algún descerebrado que seguía generalizando, estaba claro que su ingeniosidad, su frivolidad o su zafiedad (según niveles) no le iba a salir gratis.

A la muerte de Lauro Olmo en 1994, Alberto Miralles asumirá la presidencia. En los años en que está al frente de la asociación, continuará por tanto la misma línea de actuación, con numerosas ediciones que se inician en:

  • 1994: Damos la Palabra.
  • 1995: Monólogos.
  • 1995: Extremadura.
  • 1997: Castilla-La Mancha.

Y actividades culturales entre las que cabe destacar la celebración en Salamanca (marzo 1995) del II Congreso Nacional de Autores de Teatro, en cuyas jornadas se nombra socios de honor a:

  • Antonio Gala,
  • Fernando Arrabal,
  • José María Rodríguez Méndez y
  • Alfonso Sastre.

A finales de 1995, Alberto Miralles opta por continuar como asociado de base, abriéndose un período de incertidumbre que se agrava por el hecho de convocarse las elecciones con listas abiertas, algo en teoría deseable que en la práctica demostró su difícil operatividad.

Así, la primera junta elegida por este procedimiento, a falta de un autor que la encabece, ha de invitar a posteriori a José María Rodríguez Méndez para que sea su presidente, oficiando de secretario general Jerónimo López Mozo. La falta de gobernabilidad del nuevo equipo propicia la pronta dimisión de Rodríguez Méndez, ocupando la presidencia en funciones el entonces vicepresidente Luis Araujo.

Un período difícil, sin duda debido a la falta de cohesión de sus miembros, lo que no impedirá que tanto las ediciones como las lecturas dramatizadas y los talleres de dramaturgia que entonces se inician mantengan un alto nivel; si bien la asociación, por problemas de tesorería, corre el peligro de desaparecer.

En 1998 se pacta una nueva Junta (en la que se me ofrece la presidencia), para que concurra como única candidatura. Tampoco en esta ocasión se alcanza la concordia necesaria para llevar adelante el proyecto, por lo que me veo obligado a disolver y convocar nuevas elecciones con listas cerradas. Las más reñidas de cuantas se celebraron en la AAT; de hecho, se resolvieron por escasos votos a favor de la candidatura que encabezaba quien esto suscribe, y cuya composición fue así:

PRESIDENTE

Jesús Campos García

VICEPRESIDENTE

Domingo Miras Molina

SECRETARIO GENERAL

Santiago Martín Bermúdez

TESORERO

Juan Polo Barrena

VOCALES

Fernando Almena Santiago
María Jesús Bajo Martínez
Josep Maria Benet i Jornet
Fermín Cabal Riera
Salvador Enríquez Muñoz
Yolanda García Serrano
Raúl Hernández Garrido
Manuel Lourenzo
Ignacio del Moral
Miguel Signes Mengual

La primera iniciativa del nuevo equipo fue la de dotar a la AAT de una nueva sede y de un personal laboral reducido, pero eficaz. Una apuesta arriesgada, dada la precariedad de la que partíamos, que afortunadamente funcionó, pues la nueva imagen propició nuevas ayudas, lo que permitió potenciar las líneas de actuación ya en marcha y desarrollar nuevos proyectos.

Entre las primeras, aumentan en número las lecturas dramatizadas y los talleres de dramaturgia; actividades que se localizan en distintas comunidades, extendiendo así el marco de actuación de la AAT a todo el Estado.

También se potencia las ediciones manteniendo “Damos la Palabra Textos” y “Castilla-La Mancha”, y creando nuevas colecciones:

  • Teatro breve (cubierta verde) (2001)
  • Teatro para la infancia y la juventud (cubierta roja )(2002)
  • Ensayo teatral (cubierta blanca) (2001)
  • Autoedición (cubierta blanca) (2000)
  • Teatro escogido o teatro completo (1998).

Esta última (buque insignia del proyecto editorial) publica en volúmenes de gran formato las obras de nuestros autores, precedidas de estudios introductorios del autor y de cada uno de los textos.

Continuando con los nuevos proyectos, y sin pretender ser exhaustivo, por tratarse con mayor detalle en el capítulo de actividades, relacionaré someramente los más importantes:

  • 1999-2000: Se crea Las Puertas del Drama, revista trimestral que centra sus contenidos en torno a la autoría contemporánea.
  • 1999: Se crea el boletín EntreCajas, publicación trimestral que se hace eco de la actividad de la asociación y de sus asociados.
  • 2000: Se crea el dominio www.aat.es, con el que la Asociación fija su domicilio en la red.
  • 2000: Se crea un portal de la AAT en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes(www.cervantesvirtual.com), en el que los autores de la AAT pueden colgar sus textos, posibilitando su lectura en pantalla.
  • 2000: Se inaugura el Salón del Libro Teatral, que a partir de 2002 se convoca con carácter internacional. En el marco de este Salón, y en distintas ediciones, se nombraron nuevos socios de honor:
    Fernando Fernán Gómez (2001).
    Adolfo Marsillach (2000).
    José Martín Recuerda (2002).
    Alberto Miralles()
    José Monleón (2004).
    Lauro Olmo ()
    José Ricardo Morales (2003).
    Fernando Savater (2004).
  • 2002: Se inician los Maratones de Monólogos en el Círculo de Bellas Artes, actividad con la que la AAT se suma a la celebración del Día Mundial del Teatro.
  • 2004: el 5 de octubre se acuerda en Junta que sean nombrados Socios de Honor en sendos homenajes:
    Alberto Miralles el 6/11/2004
    y Lauro Olmo el 7/11/2004.

En otro orden de cuestiones, resaltar la voluntad de establecer relaciones con otras asociaciones profesionales del sector, lo que se materializa en la creación en 1998 de la Mesa de Madrid, que sería el origen de un equipo de más amplio espectro integrado por asociaciones de ámbito nacional que redactó el anteproyecto del Plan General de Teatro.

Queda pendiente, espero que por poco tiempo, la fundación de la tan esperada federación de asociaciones de autores europeos, con la que todos daríamos un gran paso adelante en la defensa y difusión de nuestra obra.

Jesús Campos García.

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