N.º 8 Mejor pensarlo dos veces. Ensayo

sumario

Mariángeles RODRÍGUEZ ALONSO, Las ideas teatrales en España: del texto a los lenguajes de la escena (1966-1982)Viejos senderos,
nueva crítica

Belén Tortosa-Pujante
Universidad de Santiago de Compostela

Mariángeles RODRÍGUEZ ALONSO
Las ideas teatrales en España: del texto a los lenguajes
de la escena (1966-1982)
.
Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2015.
242 pp.
ISBN: 978-84-16187-24-9.

La casa de la ficción, en suma, no tiene una sino un millón de ventanas. […] Esas aberturas, de forma y tamaño desigual, dan todas sobre el escenario humano […] Tienen una característica propia: detrás de cada una de ellas se yergue una figura provista de un par de ojos, o al menos de prismáticos, que constituye, una y otra vez, para la observación, un instrumento único que asegure a quien lo emplea una impresión distinta de todas las demás.[1]

Toda nueva tendencia artística nace principalmente en la búsqueda de lenguajes radicalmente adecuados a las necesidades expresivas y comunicativas de cada momento histórico. El nuevo título que Mariángeles Rodríguez Alonso nos presenta, Las ideas teatrales en España. Del texto a los lenguajes de la escena (1966-1982), publicado por la reconocida editorial Academia del Hispanismo, es consciente de la necesidad de aproximarnos desde la crítica a estos nuevos lenguajes ampliando nuestra perspectiva de estudio: “Según el ángulo desde el que contemplamos la realidad, esta adopta una forma u otra. La ventana define la mirada y la mirada genera un discurso”. Con estas últimas palabras Rodríguez Alonso nos invita ya desde la introducción y a lo largo de todo su libro a mirar desde otros prismas. Su investigación abre las puertas a un necesario y todavía incompleto estudio exhaustivo en torno al giro performativo que se produce a partir de los años 60 en la escena española. Una escena marcada por un contexto socio-político que determinó los derroteros que seguiría el lenguaje escénico español hasta nuestros días y que, no obstante, aún pervive junto a la crítica en un sosegado letargo en relación a aquello que sucede fuera de nuestras fronteras.

En el contexto europeo, como sabemos, la búsqueda de nuevas formas de expresión escénica frente al teatro burgués queda íntimamente ligada al auge de los nuevos medios tecnológicos y a su vez de una nueva clase social como fue el proletariado. En un contexto en los que la fotografía o el cine se convierten en instrumentos mucho más fieles para mostrar la realidad, ¿cuál es el papel que el teatro, arte mimético por excelencia, puede jugar? Esta reflexión se plantea en todas las manifestaciones artísticas, desde la pintura hasta la literatura, generando nuevos movimientos artísticos conocidos como las vanguardias históricas (surrealismo, futurismo, dadaísmo, cubismo, etc.). Se produce, por tanto, un quiebre del concepto de representación. En la escena moderna el texto literario entra en cuestionamiento, generando un rechazo de éste como vehículo tradicional para la representación. Así, surge una necesidad de “encontrar de nuevo el teatro griego” (reteatralizar el teatro, devolverle su carácter ritual). Gordon Craig sería uno de los primeros en hablar de la necesidad de “un teatro no dramático, sino cinético” (de la acción). Ante esta reacción, la nueva escena aboga hacia una “obra de arte total” cuyas implicaciones no solamente serán estéticas, sino también socio-políticas. Así, el principal objetivo de este nuevo teatro será la desautomatización del rol del espectador a través de un proceso de extrañamiento (Brecht) o, por otro lado, podríamos considerar, de “acercamiento” (Artaud), es decir, envolver al espectador en el proceso de transformación al que el ritual teatral o la performance le introducían. Nos encontramos, por tanto, ante un nuevo teatro basado fundamentalmente en la imagen y en el cual el valor causal de los acontecimientos será sustituido por el valor asociativo, en busca de esas “correspondencias” a las que ya los simbolistas del XIX aspiraban. Asimismo, la categoría tradicional de personaje adquiere otros valores (deshumanización del teatro) y frente a los rasgos psicológicos que lo caracterizaban (derivados de la tradición de la novela realista), otros elementos como la máscara, la marioneta, el cuerpo comienzan a tomar relevancia en escena y en el discurso estético de los nuevos artistas. En definitiva, y todo ello junto a los primeros estudios de antropología que se producen a principios de siglo (Tunner, Gennep), nos encontramos ante el primero de los giros que Erika Fischer Lichte ha venido a denominar performativo.

Sin embargo, esta nueva concepción de la escena dentro del contexto español presenta unas implicaciones de índole estético, político y cultural diverso; y el gran acierto de Las ideas teatrales en España no está únicamente en el exhaustivo y lúcido análisis de esta nueva concepción de la escena sino en haberlo planteado teniendo como objeto de estudio toda la maquinaria de producción teatral. Pues, el trabajo que Rodríguez Alonso ha desempeñado parte principalmente de la revisitación de esos “lugares esenciales” del discurso teórico (revistas, ensayos, conferencias, críticas, prólogos) con el objetivo de crear una narración coherente y necesaria dentro de nuestra teoría teatral española.

Su análisis constata ese cambio de paradigma desde una visión de la teatralidad marcada por el logos hacia una sensibilidad de la puesta en escena donde cada uno de sus elementos adquiere autonomía creativa. Todo ello anclado un minucioso estudio que aborda la ruptura con un sistema logocéntrico que tendrá como consecuencia la emancipación del realismo de los nuevos autores hacia cualquier tipo de “sociedad del espectáculo” y, por tanto, contra el sistema económico y cultural que lo ampara.

Las ideas teatrales en España arroja luz al vacío teórico que todavía la crítica se resiente a abandonar con la aportación de una perspectiva más allá de lo textual y puramente formalista. Una nueva mirada necesaria para la teoría teatral española, en un contexto socio-político (1966-1982) como el que Mariángeles Rodríguez Alonso aborda y al que aún debemos seguir aproximándonos con nuevos y lúcidos ojos.

 

Este trabajo ha sido financiado a partir de las ayudas del programa de formación del profesorado universitario (FPU, 2015) y asimismo, se encuadra en las actividades del Proyecto de Investigación PERFORMA. El teatro fuera del teatro. Performatividades contemporáneas en la era digital (FFI2015-63746-P) (2016-2019). Este proyecto fue financiado con una ayuda del Ministerio de Economía y Competitividad y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) correspondiente al marco financiero plurianual 2014-2020.

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Notas    (↵ Volver al texto returns to text)

  1. James, Henry. El futuro de la novela. Madrid, Taurus, 1975, pp. 61-62.↵ Volver al texto

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