N.º 4 De aquí y de ahora. Teatro Español contemporáneo

sumario

¿Dónde está tu Papúa?

Ilona Narębska
Universidad de Alicante

Juan Luis MIRA
Papúa
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert, 2013.
Col. Dramaturgos Alicantinos Contemporáneos, 2.
96 pp. ISBN: 978-84-7784-655-0. 6,73 €.

 

No sé lo que siente el autor cuando decide matar a su personaje, pero sé lo que puede llegar a sentir un traductor cuando le toca hacer lo mismo en otro idioma. Recuerdo que lo pase mal cuando tuve que traducir, corregir, revisar y releer aquellas escenas de A ras del cielo y de Beca y Eva dicen que se quieren, de Juan Luis Mira, en las que el autor decide quitarle la vida al personaje. Y no me atreví a manipular la versión polaca hasta el punto de resucitar a los personajes y cambiar el final que el dramaturgo español había ideado.

En cambio, considero el final de la última obra publicada de este autor como uno de los mejores que jamás he leído. Y cuando imagino su puesta en la escena me parece más acertado aún. Por eso el proceso de traducción de Papúa al polaco fue, para mí, toda una catarsis. Me ponía al lado (y del lado) del protagonista y cruzaba los dedos para que todo le saliera bien. De hecho, lo sigo haciendo.

Darío, el personaje principal, podría estar sentado entre los espectadores. Está harto de aguantar cómo funciona el mundo en el que vive. Al mismo tiempo se da cuenta de que la seguridad económica que le proporciona un trabajo fijo no le hace realmente feliz. Es un soñador que está saboreando la valentía que lleva dentro. Eso sí, puede cambiar su situación gracias a los medios que tiene y a las comodidades que ofrece ese mismo mundo moderno del que se queja tanto. Porque el compinche de Darío, Enriqueta, no llega a ese nivel de sofisticación. Su día a día consiste en trabajar en lo que pueda para mantener a su familia.

Aparentemente, Darío no deja de ser un hombre divorciado que ha entrado en la crisis de los cuarenta. Uno más. O eso es lo que creen su mejor amigo y su ex: “Todos hemos pasado por la crisis de los cuarenta y a nadie se le ha ocurrido cambiar de color, salvo a Michael Jackson y así le fue al pobre…”. Y también es lo que se suele pensar en general, como dice uno de los personajes de la novela Los mares del Sur de Manuel Vázquez Montalbán: “algunos hombres, sobre todo hombres tan sensibles como Carlos, soportan mal el paso de los cuarenta y cinco y, ¡ay!, la cercanía de los cincuenta”. Lo cual demuestra que Juan Luis Mira se suma a un tópico bien conocido, tanto en la literatura como en el cine. Con la diferencia de que sabe convertir la rabia contenida que representa Darío en algo tan solicitado y tan agradable como una comedia teatral. Porque la búsqueda de un mundo más honesto y más libre de las convenciones sociales se puede convertir en un drama. El mejor ejemplo de ello es la película American Beauty, protagonizada por Kevin Spacey. En cambio, el director de cine polaco Marek Koterski, a partir de ese mismo motivo crea una tragicomedia. Los rasgos principales del protagonista de El día de un desquiciado (Dzień świra) coinciden con las características de Darío. Un hombre entre cuarenta y cincuenta años, padre de un hijo, exmarido de una mujer a la que no soporta, profesor de lengua. Lo que pasa es que el desquiciado polaco tiene un salario penoso y como mucho puede (hu)ir de viaje al Mar Báltico, es decir, nada de playas paradisíacas en el extranjero lejano.

A Lola, la ex del protagonista, le hubiera gustado que Darío eligiera un destino más común. “Si lo que necesitas es renovarte –le intenta convencer– (…), respirar aire nuevo, podrías irte a… a… (…) A Francia, por ejemplo… (…) Qué paisajes y qué comida. Y estos franceses, qué bien hablan el francés”. Es más, la Penélope moderna hará lo posible para que su Ulises no se vaya a ningún lado. No dudará en usar todos los medios que tenga a su alcance. No obstante, el arma más recurrente en este duelo será el fetiche del hombre moderno. El móvil. Los teléfonos en Papúa adquirirán propiedades terapéuticas, curativas y liberadoras. Se convertirán en un objeto mágico que necesita cualquier héroe para vencer a los obstáculos y llegar al lugar deseado.

Sin embargo, Juan Luis Mira no nos quiere revelar si a Darío le ha ido bien. No sigue el esquema de la tragicomedia Shirley Valentine, de Willy Russell. No contrasta la vida de su personaje desgraciado en un mundo gris con su vida nueva en un lugar soñado. No demuestra que la felicidad está en conseguir los objetivos. El autor de Papúa coincide con la visión del viaje que propone Constantino Cavafis en su poema Ítaca. A través de los diálogos ágiles y frescos, llenos de guiños y chistes que no duelen ni ofenden a nadie, trasmite las palabras del poeta griego:

Si vas a emprender el viaje hacía Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimientos.

Parafraseando los siguientes versos, diríamos que Papúa ya le había regalado a Darío un hermoso viaje, porque sin ella no hubiera emprendido el camino. Aunque la encuentre pobre, no le engañará Papúa.

Juan Luis Mira nos ofrece una sesión de risoterapia dramatizada. Invita al lector/espectador a no temer a realizar sus sueños y a disfrutar del camino hacía ellos. Papúa es un chute de energía positiva.

Porque Papúa, al fin y al cabo, es felicidad. Y todos tenemos derecho a soñar y a pelear por nuestra Papúa particular.

 

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