N.º 49Dramaturgia española en el escenario internacional

 

¿Ediciones versus escenario?
Presencias del teatro español
en el hexágono

David Ferré

El teatro español en Francia al día de hoy se encuentra en un periodo paradójico. Recordemos que, para dar a conocer la dramaturgia internacional, es necesario promoverla, lo cual supone dos vías: o bien la producción escénica o bien el rumbo editorial.

En algún momento, escribía en la revista Théâtre Public [1], que la cultura española, desde la pintura hasta la literatura, había tenido cabida en el panorama estético francés siempre y cuando se tratara de traer algo “exótico”, algo que no tenía equivalente en el hexágono. En ese sentido, pues, el teatro español desde los años 2000 tiene una relevancia en Francia en lo que se refiere al teatro postdramático, así como al llamado teatro performativo, es decir, escrituras que genera el propio equipo artístico desde el escenario. Rodrigo García y Angélica Liddell, al margen de su propio talento y condición artística, fueron los dos artistas más que conocidos, producidos, por Francia misma.

Por tanto, los intentos de intercambio en cuanto a dramaturgias han sido de poco efecto, y el caso de Juan Mayorga ilustra esta situación: Jorge Lavelli puso en escena El chico de la última fila a comienzos de los 2000, François Ozon llevó a cabo una versión de dicho texto al cine (Dans la maison), pero el supuesto teatro de texto, la dramaturgia en el sentido de concebir un texto, cerrado o abierto, no arranca aquí. En cambio, el modelo germanófono está bien integrado por artistas sudamericanos, argentinos, sobre todo. En ese marco, traducir se plasma desde el escenario, desde la oralidad de los actores, que son los que dan legitimidad a la escritura de una traducción. Por lo tanto, el libro teatral en tanto que espacio de elaboración de un espacio propio, artístico y estético, de difusión y también como lugar más solitario que colectivo, el de la lectura, tiende a desaparecer en su autonomía. Hecho significativo fue la desaparición del Salón del Libro Teatral en París, así como de la librería española en la Cuidad de la Luz. Sin embargo, podemos apuntar varias iniciativas editoriales que dan a conocer la dramaturgia española al día de hoy. La editorial Éditions de l’Amandier dispone de un catálogo generalista, y con el apoyo de Irène Sadowska-Guillon, inició unas publicaciones de autores españoles desde los años 2000. También es el caso de la editorial Éditions Théâtrales, con autores como Sergi Belbel, o de Solitaires Intempestifs, dedicada al teatro contemporáneo, que ha publicado, al margen de algún tipo de proyecto institucional, las obras de Angélica Liddell y Rodrigo García.

Les Gondra (Une histoire basque), de Borja Ortiz de Gondra

En el ámbito universitario, destaca la labor histórica y muy viva de la universidad de Toulouse. La colección bilingüe Nouvelles Scènes (PUM, Presses universitaires du Midi) acaban de publicar a Gracia Morales y Sanchis Sinisterra, entre otros.

Actualités Éditions es la única editorial dedicada exclusivamente al teatro hispanófono, con una colección española y sin que el texto se haya estrenado. Da a conocer a los dramaturgos/as emblemáticos desde los años 2000, con un catálogo entendido como metáfora del territorio dramatúrgico español.

En cuanto a festivales, existe una única iniciativa relevante, que lleva muchos años y recibió el premio Max a la Contribución de la Fundación SGAE: se trata del Festival Don Quijote de París. Constituye una referencia. Se trata de un festival de difusión. Cada año se asienta la visibilidad en cuanto a producciones escénicas de dicho proyecto llevado con fuerza por Luis Jiménez, y en el 2017, la programación fue de gran impacto, con Sueño (dir. Andrés Lima) y Nada que perder (dir. Javier G. Yagüe).

26 Festival Don Quijote

 

Chantiers d'EuropeLas compañías La Tristura y El Conde de Torrefiel tienen visibilidad propia en el festival Chantiers d’Europe del Théâtre del Ville, así como en la programación del Festival de Otoño. En ese caso nos mantenemos en líneas adramaticas, entendidas como género teatral.

La dramaturgia de los años 90, de la postransición, entre género dramático, memoria histórica, verosimilitud escénica, se ha quedado algo estancada en la misma memoria de lo que fueron intentos como el festival Mira en Toulouse (Teatro Nacional) o el emblemático y desaparecido festival en Bayonne, Les Translatines.

Todo esto nos remite a una dimensión política. Si bien es cierto que la economía neoliberal ha dejado los programas ministeriales en cuanto a cultura algo huecos, también nacieron programas de internacionalización, lo cual significa que cada país puede disponer más y mejor de la visibilidad que quiera dar a su vida artística, pensado desde lo educativo y lo artístico. De hecho, la AAT española lleva un trabajo significativo con la Fundación SGAE (con apoyo del Ministerio de Cultura, INAEM y AC/E): concebir nuevos dispositivos de trabajo y de encuentros. No existe equivalente en Francia en cuanto a dramaturgia española.

Como ejemplo, José Manuel Mora estuvo invitado en el marco de una residencia el año 2014, durante el festival Chantiers d’Europe, para escribir su texto Los nadadores nocturnos. Esto dio pie a un intercambio en el Théâtre Paris-Villette donde pudo trabajar con artistas franceses. Esta sí es una vía de colaboración que se tendría que establecer como eje de trabajo interactivo más allá de la difusión. Por lo tanto, se puede pensar que Francia y España están buscando un camino que todavía no conocen de antemano, pero que se está esbozando con más claridad cada año.

 

 

 

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Notas

  1. Le théâtre espagnol après la transition démocratique, entre mémoire historique et mémoire intime, con la colaboración de Marion Cousin, Théâtre Public n° 98.↵ Volver al texto

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